El primer día de cualquier campeonato es difícil desde todas las aristas, no sólo a los coaches y atletas les es difícil entrar en ritmo, sino incluso a la gente de sistemas y comité organizador que realmente no se están jugando nada y han hecho esto cientos de veces, les cuesta arrancar. Ayer, por ejemplo, aquí en Wuxi, hubo dos áreas paradas en algún momento de la mañana y eso en un evento de WT sí es una novedad.

Hablando propiamente del equipo mexicano, muchas veces el primer día marca el ritmo de la delegación y aunque ha habido veces donde se inicia con todo , como fue hace 20 años en Madrid con la medalla de Edna Díaz, ha habido otras tantas que la delegación va de menos a más como en 2003 donde Iridia Salazar salvó al equipo de un épico resultado adverso en el último día o el caso de Bakú donde las medallas cayeron en los dos días finales, así que viendo la historia, el inicio de este mundial no es nada que no hubiéramos visto y tampoco nada que no se pueda resolver.

Dicho lo anterior, es importante y necesario también hacer una autocrítica y que atletas y entrenadores entiendan que a esta alturas ese ejercicio debe venir de ellos mismos, porque a las autoridades en curso no podría importarles menos, vaya, no les importó cuando el barco naufragó en Juegos Olímpicos de Tokio, mucho menos ahora. No me extrañaría que estuvieran organizando una ida al cine G4 o algo así.

Las derrotas de ayer son dolorosas porque, en mi opinión y como lo he venido diciendo en todas mis participaciones donde se habla del equipo mexicano en Wuxi, Sansores y Zaira eran dos de mis cartas fuertes para este evento.

Sansores era la opción más obvia, pues en los tres mundiales pasados había llegado a la final y eso es algo que no mucha gente alrededor del mundo puede contar, de hecho sólo ha habido tres mexicanos en la historia que lo han logrado: Jaime de Pablos y la misma Iridia Salazar, ambos jamás pudiendo superar la prueba a diferencia de Sansores que ganó un oro en Guadalajara. A muchos les puede gustar o no su estilo, podemos criticar su aspecto y muchas cosas más, pero ha demostrado conocerse a sí mismo excelentemente bien y superado a cualquier cantidad de rivales que ha tenido delante.

El caso de Zaira, es una joven promesa. Ella, por más duro que pudiera sonar, no representa el presente del equipo, sino el futuro, uno muy cercano por cierto, pero el futuro al fin. A ella le ha ido muy bien en eventos en la región y logró su pase a Juegos Panamericanos ganando en los Panamericanos Junior de Asunción, pero Sub-22, sí, esa aberración de categoría que yo sigo sin entender muy bien de qué va a nivel internacional.

No es lo mismo pelear y ganar en un Panam Series o unos Juegos Panamericanos de chocolate (disculpen la expresión, pero a las pruebas me remito), que hacerlo en la categoría senior, sí, la categoría donde el taekwondo es de verdad, donde los competidores se hacen leyenda y donde los triunfos empiezan a contar verdaderamente, mucho menos es lo mismo ganar en estas categorías de transición que competir en un campeonato mundial, no hay evento más grande, fuerte y complicado que el mundial… Eso ya debería estar claro para todos.

Me parece que Zaira entró con buena actitud, quizá demasiado buena, pero en este escenario, eso no es suficiente, hay muchísimas más cosas que se necesitan para poder avanzar y ayer no las vi. Voy a culpar a la inexperiencia en esta ocasión, pero no podemos estacionarnos en ese escaño para siempre, hay cosas que tienen que cambiar de inmediato, o ese futuro del que hablo simplemente no llegará y no lo digo con gusto, pero sí con conocimiento de causa: al menos dos generaciones de peleadores mexicanos han desaparecido en el éter en las últimas décadas y seguirá siendo una constante si no se corrige el camino.

La derrota de Sansores de ayer me parece que obedece a que el rival logró vencerlo en su propio juego: creo que jamás había visto a alguien enfrentarse al mexicano con un estilo tan similar. Sí, haciendo uso del teatro, de mañas y de otros artilugios, que si bien son parte de la competencia, ya no se ven tan bien cuando nos lo aplican desde el otro lado. Porque seamos honestos, Sansores tampoco es un paladín del juego limpio y hablando de teatro, es el mismo que entró en París con una máscara de luchador enfrente del planeta entero, así que no hagamos cara sorprendidos. Sansores va tener un camino difícil hacia 2028 porque no sólo ya no es un jovencito, sino que además es el rival a vencer del mundo, mucho de los de su generación ya no estuvieron en Wuxi y eso sólo hace que la diana en su espalda sea más grande, ya Cisse había logrado descifrar su estilo, en la President’s de este año un ruso le ganó casi sin sudar y hoy un kazajistano desconocido logró vencerlo. También creo que debe haber cambios, pero aquí no estoy seguro sobre si nos va alcanzar el tiempo. En México no va haber nadie que le gane a Sansores, al menos no pronto, pero México no es el problema, el problema es afuera.

En fin, es sólo un mal inicio, que yo espero que se quede en eso: un mal inicio. Esto va arrancando y quedan muchos días. Por lo mientras hoy arrancan otros dos mexicanos que podrían avanzar bastante, ojalá que todo salga bien.

Ahondo en este tema en el Wuxi (K)nights de anoche, son bienvenidos:

Chava P.

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