Durante toda la historia de la humanidad ha habido mitos, leyendas, cuentos, referencias y habladas sobre lugares fantásticos que han capturado la imaginación y tienen una cosa en común: no existen o no se sabe dónde están. La cultura popular está plagada de referencias a este respecto, desde Aztlán, pasando por la Atlántida, Narnia, el país de Nunca Jamás, El Dorado, los mundos subterráneos, Howarts, Macondo y recientemente con el auge de las redes sociales algunos se han vuelto memes populares como el que nos ocupa hoy: Tlaxcala.

Tlaxcala es una ciudad dentro del estado con el mismo nombre en algún lugar de la República mexicana… O eso dicen, porque yo sigo sin verla (la competencia es en Apizaco y el hotel está en Huamantla… Es sospechoso). Anunciaron que la sede de la Olimpiada Nacional sería Tlaxcala y puedo decir sin temor a equivocarme que todos hicimos cara de como cuando chupas un limón… No es para menos, aunque han sabido aprovechar el auge del meme para promocionarse como un destino cultural, no es el primer nombre que a ningún mexicano le venga a la mente cuando está comprando sus bikinis de verano.

Vinimos a ver el venue por primera vez y debo admitir que tuve miedo de que las indicaciones fueran algo así como “vuela hacia el cielo, gira en la segunda estrella a la derecha y sigue todo recto hasta el amanecer”, pero la cara de jugo de limón se me quitó cuando vi las instalaciones que tienen aquí, como todo lugar mítico e imaginario, era algo fabuloso. Vimos el pabellón “A” completo y en pleno funcionamiento y un pabellón “B” con la construcción ya empezada y contemplada para ser utilizada durante la etapa nacional del taekwondo… Hoy ahí está el área de calentamiento, los stands y el museo interactivo. El espacio que queda entre ambos pabellones es un pasillo que funciona como una especie de zona mixta con dos pantallas gigantes que muestran la competencia y es donde se está realizando la premiación al final del día.

Lo digo sin ánimo de exageración y después de tantos años rodando: el pabellón “A” del Instituto del Deporte de Tlaxcala (IDET) no le pide nada a ningún evento oficial en cualquier parte del mundo. Incluso a los más grandes: mundiales, Grad Prix, Grand Slam, eventos continentales. Es el escenario que el taekwondo mexicano merece.

A estas alturas Tlaxcala podría existir o no (la Tlaxcala de Schrödinger), pero la Olimpiada Nacional 2026 quedará en la memoria como una de las más espectaculares de todos los tiempos (terminando les digo en qué lugar exactamente).

¿Y la competencia? Pues sigue siendo la gran fiesta nacional. Disfrútenla, jóvenes, porque cuando cuenten que estuvieron en Tlaxcala en un venue con áreas elevadas, museo interactivo y zona mixta nadie les va creer, ni yo, y eso que lo estoy viendo.

Se pasaron, IDET, se pasaron… Para nada es queja.

Chava P.

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