El día de ayer fue otro día difícil para la delegación mexicana, se alcanzó la decena de connacionales caídos en Wuxi sin avanzar si quiera a la ronda de cuartos de final, quedan tres días de competencia, pero es inevitable empezar a sentir la ansiedad por estos números que estamos viendo. Fue un día particularmente malo.
Samantha González perdió en primera ronda con la competidora de Hong Kong, una competidora sin ranking. Aunque el hecho de no tener ranking no es indicativo de el nivel, sí es un indicativo del roce internacional reciente, así que en este caso es nulo. Me parece sinceramente, y no lo digo con placer, que fue suerte que a la mexicana le haya tocado con una atleta de este nivel, porque si le hubiese tocado con alguna de las que llegaron a cuartos de final, quizá estaríamos lamentando más que una derrota. La competidora hongkonesa no tenía idea de cómo manejar el combate y con eso diré todo acerca de la mexicana.
Este tipo de peleas me hacen cuestionarme también el proceso de selección, pero no sólo eso, sino la preparación en general para llegar a un lugar como este, ¿por qué no está funcionando? Pero sobretodo, ¿cuánto tiempo más se va insistir al respecto?
El caso de Iker Casas también es especial: hace dos años en Baku hizo tres peleas, pero en -68 kg. Subir tanto de peso de un mundial a otro no es algo normal, no lo digo por algún tema de salud, ni nada por estilo, simplemente no es normal. Aunque no vi a Iker con un peso excesivo, sí lo vi mermado físicamente, muy distinto al competidor de Baku… Y la gráfica no ayudó mucho, la primer pelea sin problema, pero la segunda contra Nickolas fue otra historia completamente.
Finalmente Paloma García que tiene un estilo bastante extraño respecto al resto de competidoras en general, pero también particularmente dentro de la categoría: hace step. Eso me parece una gran ventaja de por sí, pero me da la impresión de que llega un momento en el que no sabe que hacer cuando gana la distancia, de nuevo, todo eso se entrena. Una primer pelea sin problemas, pero ya la segunda contra una competidora de Polonia más alta y estorbosa terminó por complicarle todo. Polonia… Debe haber más escuelas de taekwondo en la colonia donde yo vivo que en ese país completo y multiplicado por dos.
En fin…
Mención aparte merece la participación de la profesora Araceli Ornelas como referee central en la final de -46 kg. Con tan sólo 7 árbitros de PATU de 70 que hay oficiando en este evento y el Lic. Juan Manuel fuera de WT, no es cosa menor. Hasta el momento es la única final en donde México ha estado dentro del área. Como dice el clásico “hay talento, falta apoyarlo”.
(En realidad hay 8 referees de la región panamericana, pero la octava es una que regala finales olímpicas y las razones de su presencia en este campeonato son otra historia y debe ser contada en otra ocasión… Así que no entra en la lista)
Es la segunda final mundial de Araceli, la primera fue en Baku, además de dos finales de Grand Prix y una semifinal en Guadalajara. No hay actualmente alguien en México que tenga esa experiencia en activo, desafortunadamente, y justo por eso, la profesora es una singularidad, la última amazona. Atrás quedaron los días en los que tener referees mexicanos en los eventos era un lujo.
El taekwondo mexicano sigue siendo referente en este mundial al menos en una rama, como lo dije, no es poca cosa y es también la prueba de que hay más de un camino para llegar a Roma, o en este caso, a China.

