Hace no muchos años, quizá bastante menos de lo que se imaginan, el taekwondo era un deporte completamente desconocido, lo cual resulta irónico porque tenemos que aceptar que aunque el mote del “arte marcial más practicado del mundo” nunca nadie nos lo va quitar y es la estrellita que esta disciplina tiene (pongo “disciplina” porque no quiero entrar en el debate sobre deporte/arte marcial/way of life… Al menos hoy), no es lo mismo ser popular que ser mainstream.
Vamos a poner el odioso ejemplo del fútbol, porque siempre está presente la comparativa. Hace mucho tiempo comprendí que el taekwondo jamás va estar a ese nivel en el inconsciente colectivo, de hecho y aunque mucha gente de lugares remotos es una estrella en su país gracias al camino de los puños y las patadas, estamos lejos, pero mucho muy lejos, como comunidad, de lograr algo así. Y es que aunque esta actividad coreana es una de las artes menos dividida de todas, también tiene sus nichos y sus diferencias irreconciliables, al menos en la práctica, entre la gran familia de practicantes a nivel mundial, y ese es el tema: no conozco, ni he sabido jamás de algún futbolista que se jacte de que él sí practica el verdadero balón pie y que todos los demás no saben, o que el fútbol que se ve en la tele no es el verdadero fútbol, o que el fútbol de la vieja escuela era mejor, o que las incorporaciones tecnológicas lo han echo cada vez más aburrido, o que… Bueno, si usted está leyendo esto, ya sabe de qué hablo y puede completar esa frase.
El problema con el taekwondo, ya sea que practiquen alguna rama deportiva, dentro de una cueva a la luz de las velas para conectar consigo mismos, o que escriban la palabra con un guión en el “do” es que somos tantos y tan variados que nunca nos vamos a poner de acuerdo en cosas fundamentales… Y está bien. Nunca vamos tampoco a ser tan populares como el fútbol, ni aunque mañana algo pasara y desaparecieran todos los balones del mundo… Y está bien también.
No necesitamos ser observados por la gran masa de gente a nivel mundial, tampoco necesitamos estar todo el día, ni todos los días en los noticieros o periódicos deportivos, pero lo que sí necesitamos son espacios, es más, me parece fundamental que haya espacios en donde se hable de este deporte/arte marcial/way of life y entre más haya mejor, porque así como la comunidad es diversa y con diversos intereses dentro del mismo mundo del taikuondo, se debe apelar a esa diversidad como una fortaleza y no como una debilidad.
Kickwire Taekwondo aparece a partir de esa necesidad de tener un espacio (otro más) en donde toda esa gente, tanto los que sueñan con los aros olímpicos, como los que quieren solamente superarse día a día o simplemente comprender porque a su hijo adolescente le llama la atención algo que viene del lejano oriente y no es ningún estilo musical o cocina exótica. Con suerte y el favor de su atención, este espacio puede convertirse en el camino que todos podamos caminar sin importar sus intereses.
Lo pensé mucho para iniciar con este proyecto, literalmente años, y tuve que salir de varias burbujas de mi zona de comfort, así que como un cinta blanca que se aventura a su primer torneo y lo ponen con un cinta azul porque era el único que había de su edad y estatura, así mismo arranco esto: emocionado, pero muerto de miedo y deseando no estar aquí… Aunque todo aquel que tenga experiencia en combate sabe que ese sentimiento se quita con la primera patada y esta es la primera patada (no se me ha quitado).
El camino que empiezo hoy es contra corriente, no sólo por mi historia y las decisiones que he tomado a lo largo de mi vida (aunque esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión), sino porque la misma naturaleza del taekwondo y toda la diversidad que contiene hace que un camino de estos sea cuesta arriba, como todo en la vida, pues… Hay que enfrentar y saber conciliar no sólo estilos, sino idiosincrasia y además política y además burocracia, que no es algo nuevo, sólo con diferente acercamiento.
Agradezco a todos ustedes, estimados tres o cuatro lectores, que me acompañen en este camino. Espero que este nuevo proyecto les guste, que lo disfruten, pero sobre todo que les sirva de algo y espero algún día, alguno de ustedes siga por aquí para cuando, dentro de este camino, me toque convertirme en cinta negra.
Les dejo aquí un montón de enlaces a todas las redes sociales de este proyecto, les agradecería que me sigan en todas, sí EN TODAS, de favorcito. Recuerden que siempre la mejor manera de apoyar este tipo de proyectos es compartir nuestro trabajo, decirle a un amigo y si no les gusta, recomendarlo a un enemigo.
Nos vemos en el camino…



Poderoso!!